Planificación de una ruta de senderismo para principiantes

El senderismo es en esencia salir a pasear con la predisposición de vivir experiencias y emociones interactuando con el entorno. Cierto, pero para poder planificar una ruta, deben tenerse una serie de premisas en cuenta y no dejar nada a la improvisación.

Cuando alguien se inicia en este tipo de actividades suele basarse únicamente en la accesibilidad del camino a seguir, en el tiempo a invertir y en sus intereses: naturaleza, patrimonio, etnografía… Todo ello es importante, pues denota que tenemos una especial motivación en conocer un itinerario. Pero para organizar una ruta, necesitamos considerar aspectos relevantes y obtener toda la información necesaria referente al recorrido. Además contar con una equipación adecuada es un punto destacable para conseguir aguantar con comodidad una larga caminata.

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Por todo ello la planificación previa a la salida, nunca es un tiempo malgastado y para hacerlo correctamente deberían tenerse en cuenta, al menos, los siguientes puntos:

Preparación física: Es aconsejable tener una buena forma y capacidad de resistencia si lo que se pretende es hacer un trayecto de media o larga distancia. Sin embargo puede seleccionarse un itinerario más asequible teniendo en cuenta tus limitaciones o las de tu grupo. Lo importante es adaptarse y seleccionar con detenimiento, teniendo en cuenta las opciones más interesantes en un determinado paraje.

Momento adecuado: Se recomienda evitar las horas de más calor y las cercanas al anochecer. También es necesario seleccionar época del año, cualquier estación es buena, sin embargo debemos prepararnos para las condiciones de sol, lluvia o viento… a las que nos vamos a enfrentar.

Información meteorológica: Es imprescindible contar con la predicción, para evitar imprevistos. Al margen de interpretaciones de nubes y demás fenómenos naturales, utilizaremos métodos más fiables. Para ello hay multitud de webs a este respecto: la “Agencia Estatal de Meteorología” o alguna otra centrada en un ámbito más local, disponen de datos de forma permanente de la situación meteorológica, para que puedas conocerla con cierta antelación.

Elección de la ruta: Para seleccionar una predeterminada, podemos buscar documentación de los itinerarios de una zona concreta. Un buen recurso es “Wikilox”, un sitio web en el podemos fijar búsquedas de rutas a través de un mapa y compartirlas. También obtendremos datos de importancia como: el desnivel, la duración aproximada, el grado de dificultad… Existen además otras muchas webs dedicadas a rutas para aficionados al senderismo, que serán de ayuda para configurar las nuestras.

Cartografía: Incluso conociendo el itinerario a seguir, es recomendable llevar información cartográfica. Ésta puede ser en papel (mapa actualizado), en el que nos fijaremos en la escala que debe figurar al pie del mismo y a través del cual interpretaremos los contornos (curvas de nivel). En la actualidad, también es posible contar con un dispositivo electrónico GPS; Además existen multitud de aplicaciones que pueden ayudarnos a orientarnos si no queremos quebraderos de cabeza y no contamos con demasiada práctica a la hora de utilizar la brújula y el mapa. En “Iberpix”, dentro de la web de Instituto Geográfico Nacional, podemos acceder a cualquier mapa topográfico (1:25000) que nos servirá para planificar sobre el papel los distintos objetivos que nos queremos marcar: los puntos de interés a visitar, los descansos… Además nos dará un apoyo muy gráfico, ya que sobre él podemos trazar y calcular la distancia a recorrer, teniendo una visión general de la extensión aproximada del recorrido.

Tiempo de la ruta: Será necesario estimar los tiempos, se tendrán en cuenta las paradas para recuperarnos, los ascensos y descensos. Aproximadamente recorreremos 5Km/h en terrenos llanos y 3km/h por monte, pero estos tiempos se ven condicionados por las pendientes del terreno; Se estima que debe añadirse una hora más a la ruta por cada 500 metros de subida.

Vestimenta: Debemos tener en cuenta que la climatología suele ser variable, es más a lo largo de todo el recorrido conforme avancen las horas del día, las temperaturas van a oscilar. Las prendas y calzado dependerán del terreno. Los mejores tejidos suelen tener un aislante contra el frío para proteger el cuerpo de la pérdida de calor y de humedad. Lo más adecuado es utilizar el principio del sistema de capas: desde una camiseta térmica o de algodón que se ajuste al cuerpo y absorba la transpiración, pasando por un polar o prenda térmica intermedia que mantenga el calor, hasta terminar con un chubasquero aislante que proteja del viento y el agua. En cuanto al calzado será imprescindible que tenga suela antideslizante, que sea flexible, que proporcione comodidad y que proteja el pie. Conviene usarlo varios meses antes de comenzar a caminar largas jornadas con él. Examina con detenimiento artículos en establecimientos especializados y trata de ser crítico a la hora de comprar.

Mochila: Es un elemento básico a tener en cuenta. Será necesaria una mochila cómoda y que dé libertad de movimiento. Se reducirá el equipo a un peso mínimo, que sea fácil de llevar y siempre acorde a tus necesidades y tu capacidad física. Lo más recomendable para un día, es una con capacidad entre 10 y 20 litros. Es importante que tenga tirantes regulables tanto en los hombros como en la cintura para centrarla y que se reparta equilibradamente el peso. El equipaje ha de ser ligero: alimentos (para poder mantener el nivel de azúcar y contrarrestar el desgaste energético), agua, gafas de sol, crema solar (imprescindible), artículos de emergencia, protector labial, cámara de fotos, nuestra documentación…

Equipo básico de primeros auxilios: Ya que durante el trayecto pueden surgir contratiempos, será necesario contar con un botiquín para hacerles frente: vendajes, tiritas, analgésicos, tijeras, apósitos de gasa, antisépticos, parches para callos… Además se incluirán los medicamentos específicos de cada persona si se está sometido a algún tratamiento. Deben planificarse las urgencias, por ello tenemos que tener presente siempre la ubicación de las carreteras más cercanas.

Descansos: Es necesario preestablecer paradas de descanso, se recomienda un receso de 10 minutos cada 50 en marcha. Si se camina en grupo, será importante mantenerlo unido, aminorando la marcha y adaptándose a los más lentos. En cuanto a trayectos en carretera, el grupo circulará como un vehículo más y se señalizará por medio de una persona al comienzo y otra al final, que deberán portar chalecos reflectantes.

Avisa a una persona de contacto: Antes de iniciar la ruta, debes informar a alguien de tu confianza del itinerario que vas a seguir y de la hora estimada de finalización. Confirmando tu llegada cuando regreses a casa.

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Para poder disfrutar de una excursión en la naturaleza, debemos identificando y seguir las señales o símbolos que encontremos alrededor de la ruta; Además es una excelente ocasión para contemplar y fotografiar el entorno y las especies animales y vegetales que allí habitan, para ello el mejor momento será el amanecer y el ocaso. Todo ello deberá hacerse con el máximo respeto hacia los ecosistemas que nos rodean, tratando de minimizar el impacto ambiental y siguiendo unas buenas prácticas ambientales. Trataremos de borrar nuestra presencia en el entorno, recogiendo basuras, evitando el deterioro del lugar y promoviendo que la naturaleza permanezca inalterada para futuras generaciones de visitantes.

Tomando como base una exhaustiva planificación, tan sólo lánzate a caminar y experimenta. El senderismo funciona a la perfección como válvula de escape a las tensiones de nuestro día a día y quien prueba, indudablemente repite.

¡Que disfruteis de la ruta!

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5 comentarios sobre “Planificación de una ruta de senderismo para principiantes

  1. Muy buenos consejos, sin duda el senderismo en ocasiones se toma a la ligera, pero una mala preparación mental física y en cuanto a las medidas a tomar para realizarla pueden desencadenar en una mala pasada, especialmente cuando la ruta se torna más complicada de lo que se tenía pendiente.
    Y como se dice, a quien madruga, dios le ayuda, la noche es la peor enemiga 😀

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