Campos de trabajo: una forma diferente de combinar ocio y voluntariado.

Es inevitable pensar en la Alemania Nazi cuando nos hablan de campos de trabajo, y en realidad no nos equivocamos mucho, ya que históricamente debemos remontarnos a estos escenarios para averiguar los orígenes de los mismos como actividades de tiempo libre. Se dice que surgen tras la 1ª Guerra Mundial, con el objetivo de contribuir a la reconstrucción y educación a través de la vida comunitaria, en una población seriamente afectada por las consecuencias bélicas.

Hablamos de lugares de encuentro, con una doble finalidad: la transformación de determinadas zonas y la formación de comunidades específicas. Se trata pues, de una forma de ocio.

Las personas participantes en los mismos se comprometen a realizar de forma desinteresada y voluntaria un grupo de actividades con un alto contenido social. En España, las primeras prácticas comienzan a principios de los años 80, siendo actividades puntuales centradas en la creación de un espacio de participación común.

No se trata de un trabajo, evidentemente hablamos de que no tiene compensación económica, en esencia es algo más. Una forma diferente de desenvolver un proyecto que engloba diferentes tareas y actividades. Es una experiencia de intervención social que siempre tiene unas finalidades concretas.

Los voluntarios se verán inmersos en un medio lejano al terreno laboral, un campo es mucho más que eso. En él se fomentan diferentes valores indispensables para crecer a nivel personal: tolerancia, convivencia, participación, solidaridad y un aprendizaje global e intercultural. Además la interacción con la comunidad local puede aportar nuevos valores al grupo.

Se forma en torno a un proyecto, normalmente enmarcado en áreas rurales o ámbitos marginales. Donde los jóvenes toman como punto de partida el prestarse a trabajar en aquello que vaya surgiendo y adquirir una formación. Es un buen instrumento de acción social para aquellas personas sensibles a los problemas de los demás que desean hacer algo para cambiar la situación desinteresadamente.

Cobra una vital importancia en este tipo de acciones el papel de grupo animador, que a través de su intervención, fomenta y ayuda a los grupos a alcanzar un grado de desarrollo social y a nivel individual Además paralelamente que se transforma la estructura y los valores de la sociedad en el lugar en el que se ubica. Para ello utilizan una metodología didáctica que se basa en la educación activa, fijándose unas normas de trabajo.

En estos lugares, se tienen en cuenta los rasgos del entorno. Habitualmente, los participantes crean un vínculo con los problemas del lugar, de esta forma se ven estimulados para llevar a cabo de forma participativa las actividades que se les plantean. Para conocer la realidad del territorio, ha de llevarse a cabo una investigación previa que englobe aspectos como geografía, demografía, situación cultural de los habitantes (tradiciones populares y folklore), clases sociales y asociaciones de interés de carácter político, sindical, deportivo…

El proyecto debe estar perfectamente fundamentado, fijándose objetivos, metas y actividades a realizar. Además debe elaborarse de acuerdo a la localización física, ubicación temporal y los recursos humanos y materiales disponibles.

Están orientados a diferentes temáticas dependiendo de las necesidades del lugar y atendiendo a las necesidades de promoción y desarrollo socioculturales: arqueología, recuperación y rehabilitación de patrimonio histórico-artístico y cultural, acciones destinadas a la protección o recuperación del medio ambiente, etnología, de acción social, dinamización cultural e incluso turística.
Las labores propias del trabajo suelen llevarse a cabo durante las mañanas, y se complementan con actividades recreativas, deportivas, formativas y culturales por las tardes.

Fundamentalmente están organizadas por la Administración, para vacaciones de verano. Cada año se convocan plazas tanto a nivel autonómico como para el ámbito internacional, inicialmente dirigidas a jóvenes, aunque en los últimos años la franja de edad ha aumentado hasta los 35 años. En la web dedicada a Juventud de tu Comunidad o de tu Ayuntamiento, puedes obtener más información.

Por último debes saber que por la participación en un campo tienes pagar un precio que suele oscilar entre los 70 y 300€, siempre dependiendo del destino seleccionado para trabajar, en concepto de alojamiento y manutención.

foto campos de trabajo

En resumen, decidirte por un campo de trabajo no es solo una forma de interaccionar con un destino en que realizar unas tareas de forma altruista, es un medio para obtener una formación práctica acorde a tus intereses y un escenario perfecto para llevar a cabo una inmersión linguística total rodeado de personas nativas de otros países. La unión de formación y diversión hacen que el trabajo en sí, pase a un segundo plano si lo que se pretende es disfrutar del tiempo de ocio realizando labores de voluntariado.

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