Impresiones del Primer Congreso Internacional de Turismo y Peregrinaciones

El Camino de Santiago continúa batiendo records en número de peregrinos, siendo en los seis primeros meses de 2014 más de 100.000 las personas que culminaron su trayecto por razones religiosas o laicas y de turismo. Debemos tener en cuenta además que durante este año se celebra el VIII centenario de la Peregrinación de San Francisco de Asís, relacionado con cuatro de los centros de peregrinación más importantes del mundo. Por lo que la suma de estas circunstancias hace que Santiago de Compostela sea un lugar de culto religioso y de turismo de vital trascendencia en estos momentos.


Inmersos en esta realidad acudimos esta semana al Primer Congreso Internacional de Turismo y Peregrinaciones, celebrado del 17 al 20 de septiembre en la ciudad compostelana. Durante estas cuatro jornadas se llevaron a cabo varias sesiones, en las que profesionales del sector, muchos de ellos relacionados con la OMT y la UNESCO, expusieron y analizaron diferentes aspectos relacionados con el gran auge de los movimientos turísticos por razones espirituales. Al mismo tiempo conocimos la experiencia de otros lugares sagrados que, al igual que nuestro Camino, impulsan a millones de peregrinos a visitar estos centros movidos no sólo por la religión, sino por otros muchos motivos como los relacionados con la tolerancia entre diferentes culturas, el interés por el patrimonial cultural, la armonía con el entorno medioambiental o el siempre recurrente autodescubrimiento personal… (Para conocer más detalles muy pronto publicaré nuevo post con estos ejemplos reseñables).

Es interesante destacar la importancia de esta tipología de Turismo, ya que un 20% del Patrimonio de la UNESCO se haya relacionado directamente con las peregrinaciones, y esta riqueza es la desencadenante de movimientos internacionales que impulsan el desarrollo de las culturas locales de estos centros religiosos. El conocimiento de las vivencias populares y la devoción de estos pueblos son claves factores que motivan la demanda de viajes a estos lugares.

Un tema que se trató durante varias ocasiones, fue la necesidad de desarrollar un código de conducta para turistas en los lugares de culto, que trate de aspectos relacionados con la vestimenta, zonas restringidas y de acceso, si está permitido o no el contacto con los bienes materiales, como gestionar las basuras y residuos, así como los comportamientos de los turistas… Teniendo en cuenta cada cultura, para comprender las conductas de las diferentes tipologías de visitantes. Algunos países como India y Korea están trabajando actualmente en ello.

Además, una de las consecuencias más negativas que se extrae de la afluencia en masa de turismo a estos santuarios, es el impacto sobre la población local. Por lo que deben existir reglas para que no se vea mermado el valor del patrimonio y la identidad de las ceremonias que se celebran en estos sitios multifuncionales. Así lo solicitaba un asistente perteneciente a la Hermandad del Rocío, que exponiendo su experiencia, dejaba constancia de que el primer fin de sus celebraciones es religioso y no turístico. Así que teniendo como referencia este cercano ejemplo, debemos reflexionar sobre el punto en el que vulneramos los valores religiosos con nuestra conducta.

Otra problemática que deben atajar los caminos de peregrinaje es el hecho de contrarrestar la evolución y desarrollo de las ciudades. Como saben los que han realizado algunas de las variantes de nuestros Caminos, existe una gran desnaturalización de lo que en esencia era el trayecto. Es más, algunos recorridos transcurren entre polígonos industriales.

Con relación al Camino de Santiago, Nava Castro (Directora de Turismo de Galicia), destacaba la relevancia de la preservación y conservación de los valores tanto materiales como inmateriales relacionados con el mismo. Agradeció el papel realizado por las 200 Asociaciones de Amigos del Camino, presciptores potenciales de nuestros Itinerarios, aunque reconoció que existen debilidades a las que hay que hacer frente: estacionalidad, reducidos canales de promoción, accesibilidad, falta de coordinación entre agentes implicados… Para superar estos puntos negativos fue creado el nuevo Plan Director del Camino de Santiago que se desarrolla pensando en la promoción, conservación y mantenimiento de las Rutas de forma sostenible.

También se habló de la importancia de la cooperación a través de asociaciones formadas por la sociedad civil y los actores tanto privados como públicos implicados en este tipo de turismo que relaciona cultura y religión. Sobre este tema se hablará el próximo año en Camboya, en una Conferencia en la que la OMT y la UNESCO, donde tratarán de sentar las bases para futuras colaboraciones.

El turismo religioso, innegablemente es un sector generador de empleo. Y para la creación de un empleo sostenible relacionado con esta tipología de turismo surge el PARDEV, de la Organización Internacional del Trabajo, cuyo proyecto lleva a cabo diversas acciones para conseguir mejorar las prácticas de los agentes que interactúan con turistas religiosos. La anécdota del día fue el interés de su Director Adjunto, con el que compartíamos mesa durante la comida, que se interesaba por nuestras actuales ocupaciones. ¡Lástima no haberlo sabido en ese justo momento y haber aprovechado para hacer networking eficientemente!

Otro reto que debe atajar la actual red de recorridos del Camino de Santiago es la accesibilidad. Para recordarlo allí estaba Jesús Hernández, de Fundación ONCE, que haciendo gala de un excelente sentido del humor, nos invitó a todos los presentes a ponernos en sus zapatos. Con él seguimos mentalmente cada uno de los pasos que un peregrino da: la planificación de su camino, los medios de transporte utilizados, los albergues en los que duerme, las sendas que recorre…toda una cadena de eslabones que han de ser accesibles para todos los ciudadanos. ¡Toda una invitación a recapacitar sobre el aspecto de la accesibilidad!, ya que todos como pusimos en práctica, en algún momento de nuestras vidas somos discapacitados.

Personalmente creo que quedó una pregunta en el aire sin solución ¿Cuáles son los límites del crecimiento del número de peregrinos? ¿Cómo debemos actuar para no sobrepasarlos? No es fácil averiguarlo, y posiblemente el tiempo será quien nos de la respuesta. Este será un gran reto al que tendrá que enfrentarse la gestión de los destinos para que la coincidencia temporal y geográfica no merme los valores de los mismos.

Estas son mis humildes impresiones sobre un Congreso, que como punto negativo, tuvo escasa repercusión en redes sociales. Pero para los que no pudisteis asistir os diré que no sólo se habló de religión, se habló de otras motivaciones: de la cultura y de nuestro deber de preservarla y conservarla, de los recursos medioambientales y de la necesidad de respetarlos, del acercamiento y a otras creencias e ideologías, de la tolerancia, del intercambio de experiencias y de hacer de los lugares sagrados un recurso turístico que facilite la convivencia de las diferentes religiones.

Tras todo esto si ya os habéis decidido a emprender vuestro peregrinaje, solo me queda desearos…

¡BUEN CAMINO!

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2 comentarios sobre “Impresiones del Primer Congreso Internacional de Turismo y Peregrinaciones

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