Las 10 claves del éxito de los enofestivales

Cuando todavía no nos habíamos recuperado de la resaca del SilFest en la zona de Valdeorras, llegó con el cartel de “No hay entradas” el 17º Ribeira Sacra conjugando como principios claves: música, vino y territorio.

Por todos es conocida la gran notoriedad de las tradicionales ferias del vino de las diferentes denominaciones de origen gallegas y las festividades en torno a sus respectivas subzonas o las centradas en la exaltación de diferentes variedades… Pero en los últimos tiempos, vemos como estas celebraciones van introduciendo nuevos elementos para hacer más atrayentes y originales los eventos en los que se dan a conocer las propuestas enológicas de la temporada en cada región.

Por otro lado, Galicia es indiscutiblemente tierra de festivales. No tenemos nada que envidiar a otros lugares, ya que ha ido surgiendo una gran oferta de encuentros musicales punteros que van poco a poco consolidándose.

Asi que.. si ambas propuestas funcionan… ¿Por qué no unirlas? Si además de las actuaciones en directo se otorga protagonismo a la cultura del vino, nos encontramos con algunas de las citas estivales con más tirón en la actualidad: los enofestivales.

Al margen del ya cuarentón Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira, el multitudinario O Son do Camiño o el siempre sorprendente cartel secreto del Sin Sal Son en la Illa de San Simón, los festivales siguen dando una vuelta de tuerca y buscando planteamientos originales que incrementen el número de visitantes y dejen de ser una opción de ocio solo para millenials, consiguiendo llegar a otros perfiles más diversos.

Con estas aspiraciones llegan estos nuevos y atractivos encuentros cuya clave es la fórmula:

Música + Vino + Oferta de actividades complementarias

No se trata de nada absolutamente novedoso, como explicamos anteriormente ya teníamos las ferias y muestras; se trata de ver el mundo del vino desde otra perspectiva, buscando otro público objetivo, tratando de mezclar una parte de ocio con un componente de aprendizaje, que provoque un acercamiento al sector vitivinícola de una forma más informal.

Así es como fueron surgiendo el Ribeiro Blues Wine en Castrelo de Miño, el Ribeiro Son do Viño en San Vicente do Mar, el Festival do Viño da Ribeira Sacra en Monforte de Lemos, el Enofest en Ourense o nuevas propuestas como el FED: Festival Estival Demencial en El Bierzo… Encuentros en los que además de música en directo y vino, encontramos actividades de todo tipo: conferencias relacionadas con la viticultura, catas, talleres o vinorutas programadas.

La esencia de estos festivales reside en la variedad de actividades paralelas presentadas, fundamentadas en la mayoría de los casos en los recursos que posee nuestro territorio pero… ¿Qué aspectos tienen en común todos ellos? ¿Cuáles son los puntos clave para su éxito?

#1. Vinos de las 5 D.O. (+1 si sumamos la propuesta de la vecina comarca de El Bierzo) Los winelovers están de enhorabuena, ya que estos festivales permiten conocer de manera distendida nuestros vinos.

#2. Escenarios sorprendentes como plazas, bodegas, castillos, edificios históricos o incluso música in live mientras se viaja a bordo de un catamarán… Localizaciones excepcionales para momentos inolvidables que harán más especial el evento.

#3. Zonas gastronómicas. El encuentro también es una oportunidad para degustar opciones novedosas, incluso de la mano de chefs de renombre en nuestra tierra. Sin duda una buena oportunidad para descubrir una cocina de autor apta para todos los bolsillos.

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Los foodtrucks son una opción gastronómica recurrente en festivales

#4. Bandas participantes. Carteles que hacen las delicias de los amantes del indie o del pop-rock nacional e internacional y por supuesto para dar a conocer a grupos locales, disfrutar de bandas de gaitas o estandartes del folk de nuestra tierra. Bien como temática principal del festival o bien como complemento a otras actividades, la música es un ingrediente principal que no puede faltar.

#5. Espacios al aire libre. En enclaves espectaculares en plena naturaleza o cerca de cascos históricos por los que callejear, el entorno comparte cartel con los grupos musicales hasta el punto de llegar a restarles protagonismo. Bosques, cascadas, ríos, miradores, playas, lugares aptos para la práctica de senderismo, bañarte o sencillamente disfrutar del buen tiempo rodeado de naturaleza.

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Bosque en las inmediaciónes de Adega Algueira en la pasada edición del 17º Ribeira Sacra

#6. La tradición aparece de forma constante en estos encuentros. La devoción por el mundo del vino es el centro, pero también encontramos latentes la admiración hacia los oficios tradicionales y la artesanía autóctona de cada zona.

#7. Talleres para todos los públicos. Además de la oferta para adultos están disponibles actividades infantiles, hinchables, malabares, manualidades… A lo largo de todo el día y para toda la familia, se presenta como una forma de captar y entretener a diferentes generaciones, ofreciendo diversión de la mañana a la noche.

#8. Oferta de rutas guiadas para conocer de primera mano el territorio. Ya hemos hablado de los espacios naturales y lugares patrimoniales de interés ¿Por qué no aprovechar un festival para descubrir un lugar en profundidad? La organización de itinerarios guiados, ayuda a los asistentes a conocer mejor el lugar en el que se celebra el festival, permitiendo que realmente se empapen del destino.

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Uniendo patrimonio y música en San Xulián de Lobios (Sober)

#9. Buen rollo. Quien haya acudido previamente a un festival sabrá de lo que hablamos… Un ambiente que ofrece la oportunidad de conocer gente, de vivir experiencias, de compartir momentos, generando contacto y lazos de unión entre los asistentes.

#10. Dinamización de poblaciones pequeñas o zonas rurales. Estos eventos son una apuesta clara por la activación económica y una importante fuente de creación de empleo, que además es extremadamente útil para crear marca-territorio.

A todo lo anterior debemos sumar alternativas de transporte colectivo como las del 17º Ribera Sacra, que ofrece un servicio que no solo facilita que los visitantes puedan tomarse alguna que otra copita de vino, sino que además, es una medida que reduce el impacto ambiental en el territorio. Un aspecto fundamental para concienciar sobre el cuidado del entorno y de los espacios naturales. Por lo que estos enofestivales, propician además comportamientos sostenibles.

En definitiva, los festivales son un sector en auge en las fechas estivales, suponiendo importantes cifras de negoción y propiciando que algunos lugares sean foco de atración turística. ¡A las pruebas nos remitimos!

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Música entre los viñedo de Rectoral de Amandi en el pasado 17º Ribeira Sacra

El vino y la música en directo hacen un maridaje único, las actividades paralelas son cruciales y si a ello sumamos el resto de componentes enumerados estamos ante una forma de turismo experiencial, de cercanía y de calidad, respetuoso con el entorno. Los enofestivales son una opción de ocio perfecta, que con cada encuentro ayudarán a poner en valor nuestro territorio.

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